domingo, 13 de diciembre de 2009

Wall Street... el unico camino hacia la magia

Estoy indignada.
Hace un tiempo genere en mi facebook un grupo que se llamo exactamente igual que mi post de hoy "Wall Street, el único camino hacia la magia" nunca le di demasiada bola hasta hoy, que me encuentro bastante al pedo.
Buceando en facebook, encontre un grupo similar y me indigne. No soslo porque tiene mas de mil adeptos sino porque la que lo dirige dice muy sueltita de cuerpo que los mejores años de mi querido Wall Street fueron 1997 y 1998. No podeees!!!!
Para los que no tuvieron la dicha inmensa de bailar en sus pistas y para los que si, les contare algunos datos útiles, y espero que en algun momento se sumen y me dejen sus propios recuerdos.
Wall Street abrio sus puertas el 30 de octubre de 1986, cuando yo estaba en 2do año, y mi profesor de geografia, Daniel Carrettoni, era el DJ principal.
Enclavado en Bme. Mitre 1063, en la localidad de Moreno, en un predio enorme con salida a dos calles y con salidas de seguridad impensadas en ese momento.
Contaba con una enorme pista que simulaba las calles de New York, con una pizarra com la de la bolsa estadounidense que recubria la cabina que colgaba en una de las puntas de la pista, flanqueda por dos enormes gradas en el primer piso y cuatro escaleras que ordenban la circulacion, sobre todo en las maratones cuando se cruzaba la barrera de las 5000 personas que bailaban al son de la mejor musica electronica que existia. La inversion en la cabina fue monstruosa y ni quieran saber los brazos roboticos que conformaban las luces de la pista, el piso se iluminaba y la sirena te llamaba a la apertura. Tema aparte: la apertura era diferente todas las noches y woker se encargaba de que cada una superara la anterior.
El resto de los boliches de la zona subsitian gracias a la gente que rebotaba en la puerta de Wall, dode el Tano Carlos Cappizzi y el tano nini te miraban y ya sabias que estabas afuera. Si te ponias loco, venia Marcelito y te invitaba a retirarte amblemente. en la barra mario baracus te preparaba unos tragos de puta madre. si te cansabas de la marcha entrabas al Garde, que era como un Pumper Nic, pero con mas onda, musica propia y unas violentas hamburguesas, papas con mayonesa y las infaltables jarras de Clerico. Este lugar tenia salida a la calle y poco despues el Garden crecio y tuvo hasta un jardin con sombrillas que te dejaban ver las estrellas.
El Bronx era un enorme reservado de dos pisos con su musica propia y videos que calentaban a todos los que pasabamos por ahi, los sillones de abajo estaba buenos, y los de arriba eran como camas. ups (mama no leas esto)
La barra del Bronx la atendia Daniel, un groso. Yo era VIP, y tenia asistencia perfecta, no faltaba ni enferma. Los viernes y sabados era para un publici mayor a mi edad pero yo siempre tuve privilegios, organizaba el Tano y mi ingreso estaba asegurado. Los domingos era una fiesta, las matinees que organizaban los hermanos Lorenzo, Jorge y Charly, fueron inolvidables, maquilladores, caricaturistas, recitales en vivo, en el verano, mientras esperaban que se llenara te ponian como en el cine una peli en la pantalla gigante, y nada de andarse con chiquitas, la noche que pusieron 9 semanas y media exploto!!!!
que me vienen a contar estas chiruzas de un boliche que no conocieron.
Hasta mi fiesta de Egresados en 1989 la hicimos ahi, fue mi lugar en el mundo durante 6 años, ahi conoci a mi primer amor en a Fiesta de las Coincidencias, llore, rei, me emborrache y fui feliz. Todos mi amigos se reunian entre las paredes de ese boliche que me vio cambiar de look, de estilo, de novios, de edades.
Nunca falte a un cumpleaños, donde se realizaba una fiesta privada cuya entrada era prohibitiva, pero todos rompian el chanchto y estaban, simplemente porque no se podia no estar.
Siempre tuve la sensacion de que si no llegaba a ir, no arrancaba la noche, por eso me peleaba con mi mamao con quien fuera pero no me la perdia ni loca, aun guardo tarjetas del bolicheque dicen en el reverso Damas 5 australes... australes!!!!!!!
Nunca pague para entrar, ni el guardarropas, los VIP eramos pocos y realmente eramos VIP.
Yo pasaba por la cabina del dj para saludar y avisar que ya podiamos empezar...jajajaja
Uno años despues lo ampliaron, le pusieronunSamba, y hasta habia un tren que salia de once hasta morenos usbiiendo solo a la gente que iba al boliche, con tragos, musica y sandwiches. No hubo otro igual.
hace unos años pase y me encontre con que hoy es una iglesia evangelica o algo asi, y no quise ni siquiera mirar. No quiero otra imagen que no sea la de la gente haciendo colas enormes en la puerta, gente ordenada, que no hacia bardo cuando se quedaban afuera o esperaban horas para poder ingresar.
Yo soy de las que vivieron ese lugar como propio y que disfrutaron de Wall Street, el unico camino hacia la magia

Navidades eran las de antes

Recuerdo desde siempre las Navidades y otras fiestas en casa de mis abuelos, cuando todo era "en familia"
Desde temprano el 24 se llenaba de voces y corridas, mi abuelo se sentaba frente a una enorme palangana y comenzaba la titánica tarea de hacer ensalada de frutas para treinta personas. Ni se te podía ocurrir acercarte a pellizcar un trozo de fruta, porque te tiraba con lo que tuviera a mano, y seguramente seria ese cuchillito que usaba para pelar la fruta. Se pasaba horas preparando la mejor ensalada de frutas que comí en vida y que una vez desaparecido de entre nosotros, no se volvió a preparar mas, ahora se come helado o coctail de frutas de una bonita lata.
Mi abuela era de esas personas que entraban a la cocina, sus dominios, y no salía de allí en todo el día. Arrancaba temprano preparando todo, hervía los matambres preparados el día anterior, pelaba las papas para la ensalada rusa, hervía dos docenas de huevos para rellenarlos mas tarde, todo tenia su tiempo y su lugar y a pesar de los 89 años que la apesadumbraban a diario, llegadas las fiestas se le iluminaba la vida y hacia de la reunión familiar un gran evento.
Ese dia se usaba la vajilla buena y copas de cristal, que veian la luz solo un par de veces en el año. Manteles de hilo balnco, que ella misma habia bordado en su juventud, servilleteros recien pulidos y hasta un centro de mesa preparado para la ocasion.
Todos colaboraban en algo y desde temprano llegaban a casa, se dividian las tareas, intercambiaban chapuzones en la pileta con la preparacion de las ensaladas. se compraban bolsas de rolitos y las bebidas llenaban el lavarropas atestado de cubitos. No habia lugar en la heladera y todo era movimiento. Llegada la hora del baño, todo se tranquilizaba y tenias que vestirte para la ocasion, nada decalza y zapatillas... Vestido, zapatos y peinado especial. Navidad era una "fiesta" de la cual todos participaban, tios, primos, la casa se llenaba de gente para festejar.
Habia regalos para todos, aunque fuera poco nadie quedaba sin una bombacha rosa, unos pañuelos o unos aritos. Lo importante era estar juntos, y disfrutar.
Los años posteriores a la perdida de mis abuelo cambio las reglas del juego, aunque no se como sucedio. Las fiestas comenzaron a despoblarse de parientes y amigos, cada no tenia un plan diferente, todos crecimos, nos casamos... las fiestas de fin de año se convirtieron en tediosas luchas entre la familia y la familia politica para ver "con quien se pasaba"
Ya no se pensaba en compratirlas entre ambas familias, ya no se juntaban primos, tios y otras yerbas.
Los abuelos eran como la seda que enhebra un collar de perlas y las mantiene unidas.
Hoy la navidad es para mi un dia mas, ya no se cocina ni se prepara la vajilla buena, nadie se levanta temprano a hacer la ensalada de frutas, ni loca arriesgo un mantel de los que herede de mi abuela y ni se me ocurre invitar a medio mundo como entonces.
Las fiestas dejaron de serlo y no se como fuimos perdiendo todas esas tradiciones que compartiamos en familia.

viernes, 11 de diciembre de 2009

La crueldad del abandono

Cuando un niño crece con la sensación de haber sido abandonado, desarrolla en su inconsciente una necesidad de negar tal hecho, a pesar de la lógica de haber sido abandonado.

Desde pequeña viví el abandono por parte de mi padre que después de la separación de mi madre, su segunda esposa, dejo de verme y continuo su vida desde el estado de viudez que le otorgaba el haber perdido a su primera mujer.
Para mi inocente mentalidad el permanecía demasiado ocupado para poder verme o llamarme, a pesar de que nos distanciaban unas 20 cuadras.
Cuando mi madre decidió mudarnos de casa, a una bastante mas lejos, yo suponía que el no tenia la dirección de mi nuevo hogar ni tampoco forma de conseguirla, y justificaba su ausencia por tal motivo.
Cuando tuve una edad adecuada para viajar y moverme sola por ahí, decidí ir a buscarlo por mis propios medios, me encamine hacia su casa y por supuesto llegue hasta su puerta.
Inmensa era mi ansiedad a los trece años ante aquella aventura y golpee la puerta de la que suponía seria mi nueva vida junto a aquel ser que me había hecho tanta falta.
Sorprendentemente me encontré con alguien que no conocía y que me abría las puertas de su vida, o al menos eso creí en aquel momento.
Transcurrieron algunos años de idilio, mío por supuesto, hasta que por razones que ya olvide tuvo que viajar y ya no nos vimos. No recuerdo muy bien ese pedazo de historia, pero lo cierto es que no recibí ni una postal.
A su regreso me encontró nuevamente dispuesta a recomenzar, el juego había cambiado y ya mi padre no habitaba su casa.
Durante años, lo seguí en cada nueva mudanza, siempre dispuesta a tener esa idílica relación que se sucede naturalmente entre un padre y una hija pero sin tenerla realmente.
Años después me di cuenta que si no lo llamaba el no lo hacia, si yo no lo visitaba el tampoco venia a verme, con lo cual fui dándome cuenta que su falta de interés era poco mas que notoria para todos a mi alrededor, aunque yo no lo viera.
Pasaron los años, aquella pequeña había quedado atrás y se convertía en madre, una y otra vez. Mis hijas podrían disfrutar de su abuelo tanto como yo no había podido disfrutar de mi papa, pero tampoco resulto de esa forma.
Mi padre me abandonaba una vez mas, según sus palabras, pero esta vez para irse a “morir solo y no ser una carga para nadie” estaba enfermo desde hacia unos años y unilateralmente volvía a su viudez para siempre.
Me llevo casi diez años volver a encontrarlo, siguiéndole la pista cada vez que tenia un nuevo indicio de su paradero. Esta vez, después de tantas desilusiones, ya no lo buscaba para intentar reencauzar nuestra relación, solo quería saber de él. Quería saber si vivía, a pesar de llevar casi veinte años positivo para VIH, si estaba acompañado y si necesitaba, tal como yo había necesitado, un poco de cariño.
Ilusa a los cuatro años, ilusa a los catorce, ilusa a los 25 y más ilusa cerca de los cuarenta.
Volví a llenar mis arcas de amor, anécdotas de los años perdidos, recuerdos de los compartidos y una gran dosis de anestesia para no sentir dolor si me rechazaba nuevamente.
Deje a mi familia y partí a su encuentro. Me recibió un hombre distinto del que recordaba, mayor y lleno de canas, con una mirada diferente de la que recordaba, pero ávido de encontrarme una vez más. Fui muy cauta, ya había pasado por esto demasiadas veces, fui sincera y sin reproches, dispuesta a dejar todo atrás y recomponer las cosas desde ahí, desde ese punto, para no cargar ese encuentro de dolores pasados. Y el también creyó que era lo mejor que podía pasarnos a ambos.
Pasamos tres días maravillosos compartiendo cosas como padre e hija.
Cuando volví de verlo, sentí que podía relajarme y disfrutar de esta nueva etapa que me había costado casi treinta y cinco años conseguir.
Poco después de este reencuentro tuve oportunidad de volver a visitarlo, esta vez con menos suerte que la anterior, ya que por su condición estaba internado con un cuadro bastante complicado. Este segundo viaje me conecto con gente de su nuevo entorno, con la que compartió su vida durante la prolongada ausencia de la mía. Nada había cambiado, para todos era una sorpresa verme, o para la mayoría, ya que en su afán de iniciar una y otra vez la vida lejos de las realidades de su propia vida, me encontré con que seguía siendo viudo a pesar que mi madre sigue viva. También me encontré con gente que me confundía con mi hermana mayor y me llamaba como ella. Pero tampoco me importo, cualquiera puede confundirse.
Entre tantas cosas que pasaron esos días, con toda esta gente que no lo dejaba de apoyar y que lo acompañaba permanentemente, surgieron hechos de su vida que el había diseñado cuidadosamente bajo un sinfín de mentiras para disfrazar su verdadera vida. Cada cual vive como puede.
Lo cierto es que ante la posibilidad de que su vida de mentiras y falsedades fuera descubierta y le trajera algún inconveniente, este amable señor, querido y respetado por tanta gente, una vez mas decidió que un hijo es algo descartable en la vida y que era mas valioso para el sostener la historia de la vida creada para seguir adelante, que enfrentarse con la realidad y tener una hija para siempre.
Créanme que todas las historias que uno puede crear en su mente para vivir una vida diferente son posibles, si se tiene la capacidad de mi padre para vivir inmerso en ellas. Y yo, que a pesar de haber compartido poco tiempo con el, la historia real no me la contó nadie, no estaba dispuesta a mentir a la par de el para formar parte de su fantástica vida.
En conclusión a mis casi cuarenta años, papa me abandono una vez mas, como a los cuatro, a los catorce y a los treinta.

domingo, 30 de agosto de 2009

Descubriendo la genetica familiar

Si hay una frase que me caracteriza, entre muchos latiguillos cotidianos, es sin duda "La genética no perdona"
Bajo los influjos de esta frase en particular, podemos justificar muchas actitudes y también muchos comportamientos elegidos al azar.
Como dice mi presentación soy víctima de una familia disfuncional, padres divorciados, hermanos separados por decisión de los padres divorciados, un padre homosexual y una madre policía, un coctail difícil de resumir.
Durante muchos años sentí que no encajaba en la familia que me había tocado en suerte. Madre trabajadora a full, incansable y luchadora, Abuelos maravillosamente casados durante 60 años, sin conflictos a la vista, padre ausente con o sin aviso, absolutamente abandonico y sin resentimientos por ello. Una hermana mayor, de la que he hablado en otro momento, a la que no veía por decisión de mis padres que al separarse, destruyeron también los lazos que nos unían.
Un hermano menor sin ambiciones y sin preocupaciones de ninguna índole, que para bien o para mal, vivía en su propio mundo.
Sendos hermanos rubios, delgados cual espigas, y muy parecidos físicamente entre si. Yo, en cambio, castaña y enorme para mi edad en todas las edades. metro ochenta y pico a los 13 años con unos 110 kg de peso como para que tengan una idea.
Por sobre todas las cosas diferente al resto de mi familia absolutamente en todo, lo cual me hizo preguntarme una y mil veces si no era adoptada o si por algún motivo me habían dejado en la cuna equivocada dentro de la nursery.
No había puntos en común con los pensamientos, creencias y actitudes con el resto de los miembros de mi familia lo cual acrecentó mis dudas mucho mas. Sobrevivi a mi incertidumbre durante años, importándome poco el resto en todo sentido y defendiendo por sobre todas las cosas mis principios y mis convicciones.
Después de reencontrarme con la familia que perdí de pequeña a causa del divorcio, descubrí definitivamente que todas mis dudas eran infundadas y que mi genética tenia por pares a estos desconocidos que portaban el mismo apellido que yo.
Feliz de no ser diferente de ellos en miles de aspectos, puedo decir plenamente que ni el tiempo, ni la distancia, ni siquiera el medio ambiente puede cambiar lo que llevamos dentro. El código genético es mas que el responsable de la fisonomía o los rasgos físicos, conlleva además todo aquello que hace al carácter y a la forma de ser... La genética no perdona y mal que les pese a muchos soy absolutamente Tomassoni.

jueves, 16 de abril de 2009

La importancia de tener un cuñado

Raro el titulo, no es verdad? Pero con el correr de los renglones descubrirán al igual que yo tamaño descubrimiento.
A esta altura del blog, gran parte de mi historia esta contada, si no lo leyeron regresen ya al menú anterior.
Cuando Dios creo Google, comencé a buscar a mi hermana, ya que todos estamos, poco o mucho mencionado en este increíble buscador. Años después de intentarlo, gracias a la magia de Internet y mucha imaginación, me valí de mi memoria para tratar de conocer el apellido de mi cuñado, ya que nunca tuve el gusto de saberlo, pero como vivía al lado de la casa familiar las guias telefónicas virtuales me fueron muy útiles. Buscando uno a uno los números de las casas adyacentes a la nuestra di con mi primer indicio. Había dos apellidos en la dirección contigua así que volví al Google a buscarlos. Tampoco sabia de el mas que su apodo, así que tuve que seguir poniendo a prueba mi imaginación.
En el primer intento di con alguien, podría ser o no, pero seguí en la búsqueda. El muchacho salia en el buscador mas veces que yo, y encima tenia un trabajo parecido al mio. Punto en común, aunque la foto que conseguí ver no se aproximaba mucho a mis recuerdos, bueno, habían pasado veinte años de la ultima vez que lo había visto.
Seguí adelante, conocía el nombre de pila de mis sobrinos, y teniendo hijos adolescentes estaba segura que encontraría mas información a través de ellos que de sus padres.
Tal cual lo supuesto mi sobrina figuraba mas que su padre y yo juntos ampliamente. Reflexione mucho sobre la peligrosidad de la exposición de nuestros hijos en la web, pero se los cuento en otra oportunidad.
La joven me guió mediante su fotolog a ver que la foto que me hizo dudar del padre se repetía varias veces en su álbum, lo que me hizo realmente feliz. Los había encontrado.
De mas esta decir que durante esa tarde todo mi esfuerzo se baso en saber mas, estaba avida de novedades y mi sobrina y su exposición me daban cada vez mas motivos para estar feliz.
Estaban bien, en familia. Mi hermana había logrado su objetivo de ser feliz.
Como mi curiosidad y mis ansias no entraban en este cuerpito, decidí escribirle a mi cuñado ya que de mi hermana no había ni un solo rastro en toda la web, y de ultima era un buen comienzo.
Fui escueta en el mensaje, solo decía que esperaba que se acordara de mi, le presente a mis hijos a través de una foto, y solo quería saber si estaban bien y obviamente entendería si nunca recibía una respuesta ya que respetaba las decisiones de mi hermana.
Pasaron los días, y una mañana al llegar a la oficina la bandeja de entrada de mi outlook me devolvía la sonrisa al contener un mail de ella.
Por eso la importancia de tener un cuñado, ya que gracias a el y a su popularidad en Google hizo que el reencuentro familiar fuera posible. Sin su ayuda esto no hubiera pasado nunca. Se que el es un gran compañero y que debe haber influido bastante para que mi hermana reconsiderara el volver a incorporarme a su familia. Gracias!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

miércoles, 15 de abril de 2009

Permitirnos ser

Crecer... crecer... crecer
Cada día, no importa cuantos años nos acuse el documento, crecemos un poquito. A veces de estatura, a veces de cintura y otras como esta que les cuento, crecemos del alma.
La vida nos fue conduciendo por caminos demasiado sinuosos, elegir, decidir, se fue convirtiendo en una cuestión de supervivencia.
Muchas veces elegimos en función de que nos dolería menos en lugar de velar por aquello que nos haría mas felices.
Mirando hacia atrás, hoy diría que algunas decisiones no fueron las mejores, pero las enfrentamos con la misma determinación con la que las tomamos, y las llevamos adelante, aunque nos causara infelicidad. Muchas veces no nos permitimos disfrutar o ser felices, no hay una razón para ello, pero seguimos adelante.
Hasta que un buen día, nos relajamos, nos dejamos ser, sin mas condicionamientos que dejarnos llevar por la vida a donde nos lleve.
Los que portamos el cartel de "Ansiosos" rara vez dejamos que las cosas sigan su cauce natural, empujamos, apuramos, en definitiva aceleramos sin freno. Cualquiera que compra un par de zapatos y sale con ellos puestos de la zapateria, me entenderá.
Mi hermana y yo somos de esas que no pueden esperar para estrenarse los zapatos recién comprados.
A sus 41 años y mis casi 38, nos estamos conociendo, recién ahora nos permitimos hacerlo. Nos relajamos, sin reproches y sin culpas. Abrimos nuestras puertas para dejarnos entrar cada una en la vida de la otra.
Si, ya se que no se entiende... acá va un poco de historia.
A ella la invitaron al casamiento de mis papas y a mi no, no porque yo fuera persona no grata sino porque ella formaba parte de mi familia antes de que yo llegara. La vida le dio una hermana y el divorcio se la quito. El tiempo nos devolvió la oportunidad de conocernos y no lo supimos aprovechar y volvimos a divorciarnos. Hoy, frente a una nueva oportunidad, con mas años, mas experiencia, y mas serenidad nos volvemos a encontrar en la vida, cada una con su familia y sus historias, recomponiendo de a poco las piezas del rompecabezas faltantes. Lo tomamos con una tranquilidad inusitada para dos personas ansiosas. Descubrimos en cada frase compartida parte de nosotras mismas y nos sorprendemos de los puntos en común, nos dejamos sorprender sin apurar la sorpresa.
¿Estaremos creciendo?
La vida te ofrece a lo largo del camino, oportunidades para ser feliz, no siempre aparecen en el momento correcto porque no estamos preparados para verlas. Pero la vida gira y el mundo sigue dando vueltas bajo nuestros pies, haciendo que en la siguiente vuelta tengamos la oportunidad de sacarnos la sortija, como cuando íbamos a la calesita, solo que esta vez las dos estamos listas para ganarnos otra vuelta.

sábado, 4 de abril de 2009

Recuperar el tiempo

Cruce la puerta del Hogar con una gran dosis de adrenalina, el corazon latía fuerte y las piernas temblaban. Nada de esto me detuvo, llegue y la vi, sentada en su silla de ruedas, con la ropa grande y los ojos abiertos domo queriendo comerse el mundo. Sola. Me invadieron sentimientos olvidados, una especie de cariño sin sentido. De mis 37 años, solo pasamos juntas unos pocos.
Ella, que llego a la casa de mi familia mucho antes de cumplir los veinte, desde Arbolito su pueblo natal para trabajar, crió a mi papa, luego a mi hermana, mas tarde se ocupo de mi y mi mama la eligió para que fuera mi madrina.
Pasaron desde entonces muchos años y aquella joven llena de energía le dio paso a esta pequeña mujer contraída por los años.
Mis ojos se llenaron de lágrimas, felicidad, emoción, alegría. La vida me quito demasiadas cosas en la vida y sentir por un momento que un poco de todo eso se puede recuperar me llena de sensaciones.
Los años se llevaron gran parte de sus recuerdos, pero recordó sin dudarlo el apodo que me puso siendo aun un bebe.
Nada de lo que pase estos años vino a mi mente, solo estar, por un momento sintiendo sus manos entre las mías y dejar que las horas corrieran a su lado.
La felicidad puede estar de pronto en el silencio o la mirada, como decía una poeta.

jueves, 2 de abril de 2009

Caidas en el colegio

Ya sabemos que los chicos son chicos y que muchas veces no podemos hacer nada para controlarlos, pero cuando los dejamos en el colegio suponemos que los cuidaran, tal como lo hacemos en casa.
La mas pequeña de mis hijas , la que negocia los dientes con el Ratón Perez, va a una escuela con intensificacion en educación física. Todos los días de la semana tiene una carga horaria adicional destinada a deportes y juegos. El colegio es una maravilla, rodeado por un parque arbolado donde desarrollan una gran cantidad de actividades al aire libre.
Días atrás en medio de una clase, ella y tres amiguitas se le escaparon a la profesora de educacion física y se subieron a un viejo árbol para jugar a la mama... ¿se les hubiera ocurrido a ustedes? En medio del juego una de las nenas perdió el equilibrio y trato de sostenerse de mi hija para no terminar en el piso, con tanta suerte que la que termino cayendo del árbol fue, ni mas ni menos mi futura modelo top.
Camino al hospital pensaba en cuanto le dolería su pequeño brazo, no es de sorprenderse los chicos son 4X4, y ella no es la excepción. Venia sosteniendose el brazo para que no se le cayera, pero ni una lágrima ni una queja.
Después de pasar por la sala de rayos X, el medico determino que la nenita se había fracturado el cúbito y el radio, y que deberían llevarla al quirófano, anestesiarla y hacerle una especie de tracción para acomodar los huesitos y luego enyesar.
¿Sabían uds. que hospitales tan reconocidos en traumatología como lo es el Fernandez, no tienen un solo traumatologo pediátrico?
Bue despues de varias horas de espera, comencé con los improperios y me la lleve de ahí al Hospital Gutierrez. nos atendieron maravillosamente pero estaban tan desbordados de niños fracturados que tuvimos que seguir camino a una Clínica privada.
En definitiva al día siguiente le realizaron el procedimiento y la chiquita ostentaba su nuevo yeso... que por supesto no es el primero en su haber.
Me pregunto ¿Que debo hacer con la maestra? Si una profesora no es capaz de darse cuenta que en una clase con 20 niños, le faltan 4 ¿no debería solicitar ayuda? ¿Esta capacitada para hacerse cargo de un grupo de niños de 6 años?
Todavía no fui al colegio, pero estaré mañana a primera hora, paso una semana del hecho y creo que ya mi nivel de locura bajo lo suficiente para poder hablar coherentemente con la autoridades.
Después les cuento

viernes, 20 de marzo de 2009

Las marcas del amor adolescente

Como todos, a lo largo de la vida nos vamos nutriendo de experiencias buenas y malas, formamos nuestro carácter y nuestra personalidad. En mi caso el amor, y en este caso el desamor, me marco para siempre.
Después de mi primera desilusión amorosa, todo mi mundo cayó. Todo lo que había vivido como maravilloso, desapareció de pronto dejandome como saldo un dolor enorme y un descreimiento en las palabras de amor de cualquiera que intentara acercarse a mi corazón...no pocos sufrieron por ello... tal vez el mas damnificado fue el hombre que mas me amó y que aun me ama.
Alguien debía pagar los platos rotos y esa no iba a ser yo... Cuando comencé a recuperarme, y volví a salir al mundo de los "disponibles" caí en la cuenta que a pesar de no creerlo, había muchas opciones en el mercado además del causante de mi dolor...el único problema era que como ya había sufrido demasiado, no estaba dispuesta a volver a pasar por esa situación, con lo cual decidí que a partir de ese momento, mi corazón quedaría guardado y mi cabeza tomaría el mando de todo, al menos por un tiempo... mejor dicho... mucho tiempo. La premisa era no volver a caer en la trampa del amor, si no hay amor, no hay dolor. Fue entonces cuando desterré la palabra amor, y todas sus acepciones. Deje de decir "te amo", porque para mi era una responsabilidad que no sabia si estaba dispuesta a asumir... Ya había creído en el amor, y la verdad no me había ido muy bien... así que decidí que el amor era una mentira, y que no iba a mentirle a nadie y tampoco dejaría que me mintieran. Me volví escéptica. Descubrí que no hacia falta demostrar el sentimiento, por lo menos hasta asegurarme de sentirlo por la persona correcta, no arriesgarse se convirtió en una buena opción.
No todos lo entendían, entonces inventé una cubierta para eso... -"no quieras entenderme, aceptame" y bajo esas condiciones seguí adelante, de a poco y con paciencia se fueron curando mis heridas, las superficiales llevaron mas de un par de años... y las profundas casi veinte. Como decía mi abuela "el amor duele" y "el tiempo cura todas las heridas"

Reencontrarse con el primer amor

Hace algunos años, bastantes para ser mas precisa, un amor adolescente dejo mi corazón herido para siempre. Las abuelas que todo lo saben, decían "el amor duele", pero una adolescente no escucha hasta que es demasiado tarde. Esta loca idea de vivir por uno mismo y de andar por el mundo sin red, hizo que años después y cargados de experiencia, pudiéramos asegurar que "el amor duele"
En esa época tormentosa de mi vida, a finales de los 80´,conocí a quien seria para siempre mi primer amor, tierno, casi irreal y totalmente idílico. Yo, que era mas irracional que hoy, me inserte de lleno en ese romance que me mantenía a 40 cm del suelo, y se llevo para siempre un pedazo de mi adolescencia.
Otra vez domingo, fue el titulo del libro que comencé a escribir ni bien me dejo mi primer amor, ya que casi toda nuestra historia transito ese día de la semana. Nos conocimos un domingo de noviembre, nos besamos por primera vez otro domingo en la época en que el Ska estaba en lo mas alto de la música para adolescentes, los Fabulosos Cadillacs eran lo mas y las chombas con los cuellos levantados eran ley. Nos conocimos de casualidad, en una fiesta de las coincidencias. Y en medio de gente saltando con las rodillas bien arriba nos enamoramos para siempre, aunque la relación duro mucho menos. Pasamos casi todo un año inseparablemente juntos...hasta que un buen día todo termino entre llantos y frases sin sentido que no comprendi hasta hace un año cuando volvimos a encontrarnos.
Ya grandes, cada uno con su vida hecha, nos cruzamos en la vida nuevamente... Fue difícil no saber si abrazarlo mucho o poco, si sentarme a su lado o enfrente, mi cabeza se llenaba de preguntas que no sabia si estaba bien hacerle.
Me sentí rara, por primera vez en la vida y no supe como ser yo misma.

La inocencia de los niños

Alrededor de los 5 años todos los niños experimentamos una curiosidad violenta por el sexo, por el del otro, por el de los grandes, y por el propio.
Para esa época jugaba con mis amigas, casi todas de mi edad, a juegos que no traspasaban la inocencia propia de los juegos de niños. Pero para curiosidad algunos hermanos mayores nos miraban de reojo, y otros simplemente se unían al juego, como uno mas de nosotros.
Fue entonces que creo, me enamore del hermano de mi mejor amiga que me tenia en cuenta de manera diferente que al resto de las nenas, mi amiga no soportaba que el jugara con nosotras pero yo lo disfrutaba como nadie, las escondidas en los placards o debajo de las camas.
Me costo muchos años entender porque el siempre se escondía conmigo, nunca encontraba un lugar mejor que a mi lado.....
Al poco tiempo nos mudamos, y como a los 12 o 13 años mios, volvimos al barrio de visita, yo que ya había crecido como para reconocer aquel juego del placard estaba impaciente por volver a verlo, lo había idealizado durante tantos años...
Pero mis queridos amigos la naturaleza es sabia, y la mudanza que para mi había sido tan dolorosa y que me había hecho perder a mis amigos de entonces, me devolvía la imagen de aquel nene grande que me quería tanto y que yo también quería... era como una especie de mono peludo y feo con los granos propios de los 15 años, con el rostro tan rojo de la vergüenza que sentía al verme y al saber que yo sabia lo que había pasado todas esas tardes en el placard.Tan feo, tan tonto, tan avergonzado y yo con mi adolescencia a flor de piel creciendo desde ese cuerpo de niña, sobresaliendo por mi altura y mis curvas nuevas, caí en la cuenta que lo que había idealizado en el lo conseguiría sin problemas con mi nueva apariencia en mi cuerpo de grande, con mi mente de nena.

jueves, 19 de marzo de 2009

Las sorpresas pueden ser fatales

Prosiguiendo con mis hijos, como decía mi abuela "son una sorpresa permanente"
La segunda de la larga lista de hijos que irán descubriendo en estas notas, es mas bien un clon de mi hermano, que una hija nuestra. Además de compartir el signo zodiacal tienen en común una incontable lista de características.
Ambos viven en un mundo diferente al nuestro, rodeados de un halo de inocencia e idealismo extremo.
Probablemente la falta de atención sea una de las cosas comparten mas íntimamente. Vuelan permanentemente y dificilmente aterricen, a menos que los devuelvas a esta vida con un grito o algo similar.
Durante la primaria, fue común escuchar a sus maestros pidiendonos que trabajaramos con ella para que finalizara las tareas dejadas por la mitad, hasta incluso las palabras escritas por la mitad, a veces descubríamos dos palabras escritas juntas, sin espacios, cálculos con pasos salteados, etc. La lista es larga, disculpen que no la describa.
Cuando buscábamos colegio, privilegiabamos las que tenían pocos alumnos por aula, para que la maestra que nos tocara en suerte tuviera tiempo para dedicarle, no porque tuviera algún problema de aprendizaje sino porque su falta de atención la llevaba a viajar en su mundo mientras el resto continuaba con la clase.
A pesar de esto, nunca repitió ni tuvo que recuperar lo que nos daba la pauta que todo era una cuestión de devolverla a la tierra a tiempo.
Este año, comenzo la escuela secundaria, y tanto el padre como yo, hicimos cantidad de pronósticos sobre el tema, pero la nena nos sorprendió con una gran madurez, excelentes notas y un excelente comportamiento.
¿Cuanto subestimamos a nuestros hijos? ¿Por que no podemos dejar de compararlos con el resto de sus hermanos?
La vida nos sorprende con la llegada de "esos locos bajitos" nos sorprende a medida que van creciendo y madurando, y no dejan de sorprendernos nunca mas. Cada nueva etapa de sus vidas conlleva una nueva sorpresa para la cual seguro no estaremos preparados.
Solo queda la vida, acompañarlos, guiarlos y creer que cada cosa que emprendan podrán llevarla adelante.
Por lo pronto...HURRA!!!!!

Camino a los 15

Sera la edad, o mis recuerdos son muy vagos. Mis quince quedaron atras hace como veintipocos años, y se avecinan los de mi hija mayor.
Lejos de la ilusion y la felicididad de la llegada de este dia tan emblematico para cualquier mujer, me acosa un sentimiento de panico.
Mi hija esta como loca y cambia de opinion a cada instante, fiesta si, fiesta no...bue un baile... no mejor uno de disfraces... que tal un viaje... un indiscriminado shopping tecnologico...
¿Que hacemos cuando la niña en cuestion no se decide? ¿Podemos los padres tomar el toro por las astas y destruir el ambiente democratico de la cuestion?
Se acerca vertiginosamente el dia, y seguimos dandole vueltas al tema, y para ser brutalmente honesta, a esta altura del partido solo quiero que la chiquita vuelva a cumplir 14 para tener un poco mas de tiempo para decidir.
¿Fuimos tan complicadas a esa edad? O sera que nuestros padres, no nos consultaban y nosotras terminabamos en medio de una fiesta, con el vestido que nos traian y los zapatos que otro eligio... bailando la musica que el DJ tenia a mano.
Complicado...Jajajaja... se rio mi madre que sabe que entre su cumpleaños de quince y el mio hubo un abismo y proyecta cuanto mas abismal sera la diferencia con el de su nieta.
Que vamos a hacerle la evolucion forma parte de la vida.

martes, 17 de marzo de 2009

Negociando con el Raton Perez

Llega un momento en la vida de nuestros pequeños hijos, que consiguen su primera fuente de ingresos. La llegada del cambio en la dentición viene acompañada por la figura del mítico ratoncito que se lleva los dientes de las almoadas de los niños dejándole en contraprestacion algunos pesos.
He aquí donde uno descubre que tan adelantadas están nuestras criaturas en cuanto al pensamiento científico.
La mas pequeña de mis hijas se me acerco con su primer diente caído en la mano, mostrándome el trofeo para negociar un pequeño intercambio.
Mama, a vos te gustaría tener mi primer diente?
Ilusionada y casi con lágrimas en los ojos ante aquel ofrecimiento desinteresado asenti con la cabeza, casi sin poder articular palabra.
Pero la conversacion continuo, en medio de mi asombro... Es que si queres, en vez de dárselo al Ratón Perez te lo puedo vender a vos.. El Ratón Perez me va a dejar como $5 ¿Vos cuanto me darías por mi primer diente?
A esta altura, a punto del desmayo, pensé rápido y ofrecí $7, numero que no le cerro demasiado a la pequeña y emprendió su negociación con mi marido.
De mas esta decirles que el, también sucumbió de amor al creer que la criaturita le ofrecía su diente con amor... Y después de escuchar la propuesta de su pequeña de 5 años, ofreció de buena gana $10.
Mi marido gano la puja y recibió su diente contra el billete bien negociado.
Hasta acá seria una anécdota común, no se pierdan lo que sigue.
Media hora mas tarde, la nena con su billete en la mano conversaba con su hermano dos años mayor, era llamativo el nivel de secreto con el que se movían, así que decidimos interceptar la comunicacion y los espiamos por un rato... Ni mi marido ni yo podíamos creer lo que escuchábamos, definitivamente caíamos en la cuenta que estábamos criando a un monstruo.
Sendos niñitos estaban trazando un plan truculento para engañar esa noche al pobre Ratón Perez, viendo que cosa podían hacer pasar por diente esa noche debajo de la almoada.
Tengan cuidado... hay muchos de estos niños sueltos.

lunes, 16 de marzo de 2009

El experimento "aprobar sin esfuerzo"

Cuando uno tiene hijos adolescentes se enfrenta a un mundo de situaciones en donde preferiría no estar.
Después de siete hermosos años de primaria, donde la niña en cuestión se desarrolla en forma independiente y brillante, con todos los honores que uno puede esperar de un hijo que egresa abanderado, con menciones al esfuerzo y otras yerbas, nada te hace suponer lo que te espera.
Un buen día, empieza la secundaria, y todo aquello conseguido en la escuela no sin esfuerzo se desvanece ni bien te citan del nuevo colegio, para hablarte de una criatura que no podría ser de ninguna manera tu hija.
Cruda y sin red, llegue a una reunión en que no faltaban autoridades, preceptor, tutor, director de estudios...
Cuando la charla comenzó en un tono que desconocía, al menos para esta hija, creí que se habían equivocado y no dude en expresarlo. Aunque nunca mas equivocada en la vida, aquella charla me hizo descubrir que mi hija definitivamente no era la "cerebrito brillante y aplicada" que yo conocía.
Resulta que después de tantos años de aplicacion, compromiso y devoción por el estudio, esta dulce criatura devenida en adolescente me sorprendía con una suerte de experimento.
Desde el punto de vista de la niñita, había una vida mejor que ella no había estado viviendo a lo largo de su colegiatura, que le permitía a una elite de atorrantes, aprobar su año académico a pesar de no haberse preocupado a lo largo del año.
En consecuencia el experimento consistía en hacer lo menos posible, incumplir con las tareas, y participar ampliamente en la ley del menor esfuerzo, durante el ciclo escolar, para en dos semanas de recuperatorios, conseguir la nota mínima para aprobar las materias del año.
Menudo despropósito que la llevo a padecer hasta la locura la ira de su madre malacostumbrada.
Ningún método de tortura se escapo de mis manos, desaparecieron los privilegios, las salidas, el dinero extra, así como también las cosas que realmente lastiman a un púber tecnológico. De esta forma, sin celular, ni mp4, con Internet reducido a alguna búsqueda puntual para el trabajo académico, emprendimos la tortura que llevaría a mi hija a discernir sobre el resultado de su experimento. Así y todo conseguimos que 7 materias de las 13 que creíamos perdidas llegaran a Diciembre y que de esas, 3 aterrizaran en marzo, con la consiguiente extensión de la tortura hasta el ultimo segundo del ultimo minuto.
Me pregunto: ¿Que tanto sabemos de nuestros hijos? ¿Cuantas de esos experimentos hacen sin que nos enteremos? ¿Estamos preparados para tener hijos adolescentes?
Agradezco que mi hija entendiera después de muchas horas de charla que no todo en la vida se consigue sin esfuerzo y que fracasar es no intentar lograr el objetivo.
Aprobó todas las materias en marzo, después de un verano largo.
Y según sus dichos "El experimento ya fue"
Empezamos segundo año, con las esperanzas renovadas... Continuará?

Encuentros y desencuentros

Después de muchos años de silencio, y gracias al milagro llamado "Internet" di con mi hermana mayor, quien decidió hace como 20 años, no tener familia. Aunque no lo entendí en su momento y aun me cuesta hacerlo, un día tomo la decisión unilateral de dejar de pertenecer a la familia que le toco en suerte y comenzar una nueva vida desde cero con algo así como 20 años de amnesia.
Un día cualquiera sin mediar palabra, quede parada en la puerta de su casa, mientras me comunicaba la novedad. Yo, que había pasado años intentando encontrarnos, me quedaba una vez mas sin hermana mayor.
En los años siguientes, y sin demasiada suerte, intente que recapacitara y que mas allá de los motivos que la llevaron a tomar esa postura, diera lugar a mis alegatos mas que validos.
Viendo la inutilidad de mis esfuerzos, un día acepte que mas allá de mi dolor y su locura, debía respetar aquella decisión que me dejaba afuera de su presente y de nuestro futuro.
Hasta que un día, años después llegaban los hijos, los de ella y los mios. ¿Eran esos niños merecedores de repetir la historia que nos había tocado vivir en la infancia?
¿Teníamos derecho de negarles la realidad de la familia?
Demasiados interrogantes para una sola persona. Emprendo entonces la difícil tarea de consensuar con ella sobre el futuro de nuestros retoños, con el nefasto resultado de la falta de acuerdo, ella decide mantener a sus hijos en la ignorancia de la existencia de la familia, y por mi parte, instruyo a mis hijos sobre la existencia de sus vínculos.
La vida nos premia a ambas con sendas niñas nacidas el mismo año con diferencia de unos pocos meses. Aun así, mantenemos la firme convicción de mi hermana acerca de vivir su vida obviando la existencia del resto de la familia.
El mundo es un pañuelo y aunque nos esforcemos, tarde o temprano la vida las encontrara.

Una familia muy normal

Bajo el lema "Cada casa es un mundo" nace este espacio de reflexión acerca de las cuestiones cotidianas de cualquier familia que se precie de tal.
Sin limitaciones, hoy los espacios de familia, son cada vez mas disfuncionales.
Cuando decidimos formar una familia, no tenemos en cuenta ni remotamente a que nos enfrentaremos en el correr de los días, muestra de esto es la cada vez mas frecuente disolución de matrimonios y hogares divididos.
Todo es posible en el seno familiar, por tal motivo y formando parte de una familia rara si las hay, es que comienza este relato que ira sumando día a día y sin orden cronológico establecido, algunas historias dignas de contarse.

Bienvenidos a mi familia!