Crecer... crecer... crecer
Cada día, no importa cuantos años nos acuse el documento, crecemos un poquito. A veces de estatura, a veces de cintura y otras como esta que les cuento, crecemos del alma.
La vida nos fue conduciendo por caminos demasiado sinuosos, elegir, decidir, se fue convirtiendo en una cuestión de supervivencia.
Muchas veces elegimos en función de que nos dolería menos en lugar de velar por aquello que nos haría mas felices.
Mirando hacia atrás, hoy diría que algunas decisiones no fueron las mejores, pero las enfrentamos con la misma determinación con la que las tomamos, y las llevamos adelante, aunque nos causara infelicidad. Muchas veces no nos permitimos disfrutar o ser felices, no hay una razón para ello, pero seguimos adelante.
Hasta que un buen día, nos relajamos, nos dejamos ser, sin mas condicionamientos que dejarnos llevar por la vida a donde nos lleve.
Los que portamos el cartel de "Ansiosos" rara vez dejamos que las cosas sigan su cauce natural, empujamos, apuramos, en definitiva aceleramos sin freno. Cualquiera que compra un par de zapatos y sale con ellos puestos de la zapateria, me entenderá.
Mi hermana y yo somos de esas que no pueden esperar para estrenarse los zapatos recién comprados.
A sus 41 años y mis casi 38, nos estamos conociendo, recién ahora nos permitimos hacerlo. Nos relajamos, sin reproches y sin culpas. Abrimos nuestras puertas para dejarnos entrar cada una en la vida de la otra.
Si, ya se que no se entiende... acá va un poco de historia.
A ella la invitaron al casamiento de mis papas y a mi no, no porque yo fuera persona no grata sino porque ella formaba parte de mi familia antes de que yo llegara. La vida le dio una hermana y el divorcio se la quito. El tiempo nos devolvió la oportunidad de conocernos y no lo supimos aprovechar y volvimos a divorciarnos. Hoy, frente a una nueva oportunidad, con mas años, mas experiencia, y mas serenidad nos volvemos a encontrar en la vida, cada una con su familia y sus historias, recomponiendo de a poco las piezas del rompecabezas faltantes. Lo tomamos con una tranquilidad inusitada para dos personas ansiosas. Descubrimos en cada frase compartida parte de nosotras mismas y nos sorprendemos de los puntos en común, nos dejamos sorprender sin apurar la sorpresa.
¿Estaremos creciendo?
La vida te ofrece a lo largo del camino, oportunidades para ser feliz, no siempre aparecen en el momento correcto porque no estamos preparados para verlas. Pero la vida gira y el mundo sigue dando vueltas bajo nuestros pies, haciendo que en la siguiente vuelta tengamos la oportunidad de sacarnos la sortija, como cuando íbamos a la calesita, solo que esta vez las dos estamos listas para ganarnos otra vuelta.
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