Recuerdo desde siempre las Navidades y otras fiestas en casa de mis abuelos, cuando todo era "en familia"
Desde temprano el 24 se llenaba de voces y corridas, mi abuelo se sentaba frente a una enorme palangana y comenzaba la titánica tarea de hacer ensalada de frutas para treinta personas. Ni se te podía ocurrir acercarte a pellizcar un trozo de fruta, porque te tiraba con lo que tuviera a mano, y seguramente seria ese cuchillito que usaba para pelar la fruta. Se pasaba horas preparando la mejor ensalada de frutas que comí en vida y que una vez desaparecido de entre nosotros, no se volvió a preparar mas, ahora se come helado o coctail de frutas de una bonita lata.
Mi abuela era de esas personas que entraban a la cocina, sus dominios, y no salía de allí en todo el día. Arrancaba temprano preparando todo, hervía los matambres preparados el día anterior, pelaba las papas para la ensalada rusa, hervía dos docenas de huevos para rellenarlos mas tarde, todo tenia su tiempo y su lugar y a pesar de los 89 años que la apesadumbraban a diario, llegadas las fiestas se le iluminaba la vida y hacia de la reunión familiar un gran evento.
Ese dia se usaba la vajilla buena y copas de cristal, que veian la luz solo un par de veces en el año. Manteles de hilo balnco, que ella misma habia bordado en su juventud, servilleteros recien pulidos y hasta un centro de mesa preparado para la ocasion.
Todos colaboraban en algo y desde temprano llegaban a casa, se dividian las tareas, intercambiaban chapuzones en la pileta con la preparacion de las ensaladas. se compraban bolsas de rolitos y las bebidas llenaban el lavarropas atestado de cubitos. No habia lugar en la heladera y todo era movimiento. Llegada la hora del baño, todo se tranquilizaba y tenias que vestirte para la ocasion, nada decalza y zapatillas... Vestido, zapatos y peinado especial. Navidad era una "fiesta" de la cual todos participaban, tios, primos, la casa se llenaba de gente para festejar.
Habia regalos para todos, aunque fuera poco nadie quedaba sin una bombacha rosa, unos pañuelos o unos aritos. Lo importante era estar juntos, y disfrutar.
Los años posteriores a la perdida de mis abuelo cambio las reglas del juego, aunque no se como sucedio. Las fiestas comenzaron a despoblarse de parientes y amigos, cada no tenia un plan diferente, todos crecimos, nos casamos... las fiestas de fin de año se convirtieron en tediosas luchas entre la familia y la familia politica para ver "con quien se pasaba"
Ya no se pensaba en compratirlas entre ambas familias, ya no se juntaban primos, tios y otras yerbas.
Los abuelos eran como la seda que enhebra un collar de perlas y las mantiene unidas.
Hoy la navidad es para mi un dia mas, ya no se cocina ni se prepara la vajilla buena, nadie se levanta temprano a hacer la ensalada de frutas, ni loca arriesgo un mantel de los que herede de mi abuela y ni se me ocurre invitar a medio mundo como entonces.
Las fiestas dejaron de serlo y no se como fuimos perdiendo todas esas tradiciones que compartiamos en familia.
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