jueves, 16 de abril de 2009

La importancia de tener un cuñado

Raro el titulo, no es verdad? Pero con el correr de los renglones descubrirán al igual que yo tamaño descubrimiento.
A esta altura del blog, gran parte de mi historia esta contada, si no lo leyeron regresen ya al menú anterior.
Cuando Dios creo Google, comencé a buscar a mi hermana, ya que todos estamos, poco o mucho mencionado en este increíble buscador. Años después de intentarlo, gracias a la magia de Internet y mucha imaginación, me valí de mi memoria para tratar de conocer el apellido de mi cuñado, ya que nunca tuve el gusto de saberlo, pero como vivía al lado de la casa familiar las guias telefónicas virtuales me fueron muy útiles. Buscando uno a uno los números de las casas adyacentes a la nuestra di con mi primer indicio. Había dos apellidos en la dirección contigua así que volví al Google a buscarlos. Tampoco sabia de el mas que su apodo, así que tuve que seguir poniendo a prueba mi imaginación.
En el primer intento di con alguien, podría ser o no, pero seguí en la búsqueda. El muchacho salia en el buscador mas veces que yo, y encima tenia un trabajo parecido al mio. Punto en común, aunque la foto que conseguí ver no se aproximaba mucho a mis recuerdos, bueno, habían pasado veinte años de la ultima vez que lo había visto.
Seguí adelante, conocía el nombre de pila de mis sobrinos, y teniendo hijos adolescentes estaba segura que encontraría mas información a través de ellos que de sus padres.
Tal cual lo supuesto mi sobrina figuraba mas que su padre y yo juntos ampliamente. Reflexione mucho sobre la peligrosidad de la exposición de nuestros hijos en la web, pero se los cuento en otra oportunidad.
La joven me guió mediante su fotolog a ver que la foto que me hizo dudar del padre se repetía varias veces en su álbum, lo que me hizo realmente feliz. Los había encontrado.
De mas esta decir que durante esa tarde todo mi esfuerzo se baso en saber mas, estaba avida de novedades y mi sobrina y su exposición me daban cada vez mas motivos para estar feliz.
Estaban bien, en familia. Mi hermana había logrado su objetivo de ser feliz.
Como mi curiosidad y mis ansias no entraban en este cuerpito, decidí escribirle a mi cuñado ya que de mi hermana no había ni un solo rastro en toda la web, y de ultima era un buen comienzo.
Fui escueta en el mensaje, solo decía que esperaba que se acordara de mi, le presente a mis hijos a través de una foto, y solo quería saber si estaban bien y obviamente entendería si nunca recibía una respuesta ya que respetaba las decisiones de mi hermana.
Pasaron los días, y una mañana al llegar a la oficina la bandeja de entrada de mi outlook me devolvía la sonrisa al contener un mail de ella.
Por eso la importancia de tener un cuñado, ya que gracias a el y a su popularidad en Google hizo que el reencuentro familiar fuera posible. Sin su ayuda esto no hubiera pasado nunca. Se que el es un gran compañero y que debe haber influido bastante para que mi hermana reconsiderara el volver a incorporarme a su familia. Gracias!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

miércoles, 15 de abril de 2009

Permitirnos ser

Crecer... crecer... crecer
Cada día, no importa cuantos años nos acuse el documento, crecemos un poquito. A veces de estatura, a veces de cintura y otras como esta que les cuento, crecemos del alma.
La vida nos fue conduciendo por caminos demasiado sinuosos, elegir, decidir, se fue convirtiendo en una cuestión de supervivencia.
Muchas veces elegimos en función de que nos dolería menos en lugar de velar por aquello que nos haría mas felices.
Mirando hacia atrás, hoy diría que algunas decisiones no fueron las mejores, pero las enfrentamos con la misma determinación con la que las tomamos, y las llevamos adelante, aunque nos causara infelicidad. Muchas veces no nos permitimos disfrutar o ser felices, no hay una razón para ello, pero seguimos adelante.
Hasta que un buen día, nos relajamos, nos dejamos ser, sin mas condicionamientos que dejarnos llevar por la vida a donde nos lleve.
Los que portamos el cartel de "Ansiosos" rara vez dejamos que las cosas sigan su cauce natural, empujamos, apuramos, en definitiva aceleramos sin freno. Cualquiera que compra un par de zapatos y sale con ellos puestos de la zapateria, me entenderá.
Mi hermana y yo somos de esas que no pueden esperar para estrenarse los zapatos recién comprados.
A sus 41 años y mis casi 38, nos estamos conociendo, recién ahora nos permitimos hacerlo. Nos relajamos, sin reproches y sin culpas. Abrimos nuestras puertas para dejarnos entrar cada una en la vida de la otra.
Si, ya se que no se entiende... acá va un poco de historia.
A ella la invitaron al casamiento de mis papas y a mi no, no porque yo fuera persona no grata sino porque ella formaba parte de mi familia antes de que yo llegara. La vida le dio una hermana y el divorcio se la quito. El tiempo nos devolvió la oportunidad de conocernos y no lo supimos aprovechar y volvimos a divorciarnos. Hoy, frente a una nueva oportunidad, con mas años, mas experiencia, y mas serenidad nos volvemos a encontrar en la vida, cada una con su familia y sus historias, recomponiendo de a poco las piezas del rompecabezas faltantes. Lo tomamos con una tranquilidad inusitada para dos personas ansiosas. Descubrimos en cada frase compartida parte de nosotras mismas y nos sorprendemos de los puntos en común, nos dejamos sorprender sin apurar la sorpresa.
¿Estaremos creciendo?
La vida te ofrece a lo largo del camino, oportunidades para ser feliz, no siempre aparecen en el momento correcto porque no estamos preparados para verlas. Pero la vida gira y el mundo sigue dando vueltas bajo nuestros pies, haciendo que en la siguiente vuelta tengamos la oportunidad de sacarnos la sortija, como cuando íbamos a la calesita, solo que esta vez las dos estamos listas para ganarnos otra vuelta.

sábado, 4 de abril de 2009

Recuperar el tiempo

Cruce la puerta del Hogar con una gran dosis de adrenalina, el corazon latía fuerte y las piernas temblaban. Nada de esto me detuvo, llegue y la vi, sentada en su silla de ruedas, con la ropa grande y los ojos abiertos domo queriendo comerse el mundo. Sola. Me invadieron sentimientos olvidados, una especie de cariño sin sentido. De mis 37 años, solo pasamos juntas unos pocos.
Ella, que llego a la casa de mi familia mucho antes de cumplir los veinte, desde Arbolito su pueblo natal para trabajar, crió a mi papa, luego a mi hermana, mas tarde se ocupo de mi y mi mama la eligió para que fuera mi madrina.
Pasaron desde entonces muchos años y aquella joven llena de energía le dio paso a esta pequeña mujer contraída por los años.
Mis ojos se llenaron de lágrimas, felicidad, emoción, alegría. La vida me quito demasiadas cosas en la vida y sentir por un momento que un poco de todo eso se puede recuperar me llena de sensaciones.
Los años se llevaron gran parte de sus recuerdos, pero recordó sin dudarlo el apodo que me puso siendo aun un bebe.
Nada de lo que pase estos años vino a mi mente, solo estar, por un momento sintiendo sus manos entre las mías y dejar que las horas corrieran a su lado.
La felicidad puede estar de pronto en el silencio o la mirada, como decía una poeta.

jueves, 2 de abril de 2009

Caidas en el colegio

Ya sabemos que los chicos son chicos y que muchas veces no podemos hacer nada para controlarlos, pero cuando los dejamos en el colegio suponemos que los cuidaran, tal como lo hacemos en casa.
La mas pequeña de mis hijas , la que negocia los dientes con el Ratón Perez, va a una escuela con intensificacion en educación física. Todos los días de la semana tiene una carga horaria adicional destinada a deportes y juegos. El colegio es una maravilla, rodeado por un parque arbolado donde desarrollan una gran cantidad de actividades al aire libre.
Días atrás en medio de una clase, ella y tres amiguitas se le escaparon a la profesora de educacion física y se subieron a un viejo árbol para jugar a la mama... ¿se les hubiera ocurrido a ustedes? En medio del juego una de las nenas perdió el equilibrio y trato de sostenerse de mi hija para no terminar en el piso, con tanta suerte que la que termino cayendo del árbol fue, ni mas ni menos mi futura modelo top.
Camino al hospital pensaba en cuanto le dolería su pequeño brazo, no es de sorprenderse los chicos son 4X4, y ella no es la excepción. Venia sosteniendose el brazo para que no se le cayera, pero ni una lágrima ni una queja.
Después de pasar por la sala de rayos X, el medico determino que la nenita se había fracturado el cúbito y el radio, y que deberían llevarla al quirófano, anestesiarla y hacerle una especie de tracción para acomodar los huesitos y luego enyesar.
¿Sabían uds. que hospitales tan reconocidos en traumatología como lo es el Fernandez, no tienen un solo traumatologo pediátrico?
Bue despues de varias horas de espera, comencé con los improperios y me la lleve de ahí al Hospital Gutierrez. nos atendieron maravillosamente pero estaban tan desbordados de niños fracturados que tuvimos que seguir camino a una Clínica privada.
En definitiva al día siguiente le realizaron el procedimiento y la chiquita ostentaba su nuevo yeso... que por supesto no es el primero en su haber.
Me pregunto ¿Que debo hacer con la maestra? Si una profesora no es capaz de darse cuenta que en una clase con 20 niños, le faltan 4 ¿no debería solicitar ayuda? ¿Esta capacitada para hacerse cargo de un grupo de niños de 6 años?
Todavía no fui al colegio, pero estaré mañana a primera hora, paso una semana del hecho y creo que ya mi nivel de locura bajo lo suficiente para poder hablar coherentemente con la autoridades.
Después les cuento