miércoles, 14 de abril de 2010

Quiero ser feliz!

Seguramente no es tan dificil ser feliz. En algun momento de la vida, lo fui. Y si me preguntaban acerca de la felicidad, yo respondia con una sonrisa, ya que disfrutaba de ella a diario.
Quizas no todo el tiempo, pero si un poco cada dia y eso me hacia inmensamente feliz.
En algun lugar del camino la felicidad simplemente me abandono, a lo mejor se me cayo o tal vez la deje olvidad sin darme cuenta.
El hecho es que me encantaria recuperarla.
Si alguien la vio, si la encuentran, no la dejen, conservenla la mayor cantidad de tiempo posible.
Las cosas son tan distintas para aquel que es feliz, los problemas diarios, aunque pesados se llevan de otra manera y hasta pesan menos o se transforman en menos importantes.Porque para una persona feliz, lo mas importante es la felicidad y encuentra en cada evento y en cada situacion un poco mas de felicidad y lejos del egoismo el "feliz" comparte su felicidad con todo el mundo, convirtiendo a su paso en "feliz" el momento compartido con él.
Sigo buscando la felicidad...

lunes, 5 de abril de 2010

Una noche mas…

Después de muchos años, me sentí como adolescente, no por algo en especial, pero mi regreso fue tal cual a las vueltas de juerga de mi adolescencia.


Camine mucho, viaje por monedas, no tome ni un taxi y encima volví a subirme al 136, como cuando joven.

Tal como entonces llegue a la estación de Ituzaingo, casi al alba, y me dispuse a esperar el 238, que me hizo esperar mucho, como siempre, muerta de frío en la dársena junto al andén.

Desde ahí, como un espectador que siente que esa película la vio y no termina de recordar cuando, cruzada de brazos tratando de enfrentar el frío del amanecer con un cigarrillo entre los dientes y echando humo.

La plaza en desorden, los jóvenes en masa regresando a sus casas y las peleas típicas entre adolescentes que aun no comprendieron que el exceso de alcohol es un mal consejero, surge una pelea, son dos, son cuatro, se suman los curiosos de siempre, los que alientan, los que separan… llega la policía enfurecida, con una violencia innecesaria separan a bastonazos a esos jóvenes enardecidos. No se detienen, golpean sin mirar a quien ni en donde. Parece que disfrutan ese momento de violencia. Los chicos se dispersan, algunos escapan, corren para donde pueden. Uno de azul, con un arma en las manos corre por el medio de Av. Rivadavia disparando al aire como si fuera necesario. Son chicos, que si bien están desbordados por el alcohol y la adrenalina de la pelea, bien podrían ser separados con un poco menos de fuerza, con algunas palabras… pero la bonaerense no habla. Golpea, dispara.

Cuatro disparos al aire y unos minutos después seis policías regresan, con un chico ensangrentado, doblando un brazo sobre su espalda, como si hubieran detenido a un asesino, o a un ladrón. El chico intenta subirse los pantalones mientras trata de seguirle el paso a esos policías que lo arrastran hasta la patrulla.

En este país, que se jacta de la memoria, de la represión violenta, que permite piquetes de tipos encapuchados, que no mueve un músculo para evitar que una horda de mal vivientes destruyan propiedad privada o publica, en este pais donde los asaltos y arrebatos ocurren frente a las narices de los uniformados sin que se inmuten, en este mismo país, ocho policías disparan al aire y apalean a un grupo de jóvenes que salen de bailar y entre el frío de la madrugada y la falta de control llegan a sus casas con el recuerdo amargo de una noche que termina a los golpes.

Mientras tanto yo termino mi cigarrillo y sigo esperando que llegue el 238.

martes, 30 de marzo de 2010

La defensa inapelable

Cuando nuestros hijos defienden su punto de vista desde un lugar adulto y cargado de argumentos irrefutables, nos damos cuenta que hemos hecho un gran trabajo. Mal que nos pese.
Mi hija mayor, de la que ya hablamos en incontables ocasiones, toma decisiones de adulto aunque cueste creer que hasta hace poco era una tierna criaturita.
No solo toma decisiones, sino que las sostiene y las defiende tal como el Dr. Burlando a la  "Dra. Rimolo"
Durisima su postura, frente a una madre aun mas dura que la hija. Choque de planetas, choque de egos.
Ambas leoninas, ambas negociadoras de las mas acerrimas, ambas mujeres... en definitiva una lucha que podria durar años si una de las dos no se retira cediendo el triunfo a la otra.
Y gano la nena.
Tengo que reconocer que me pone orgullosa ver que no fueron en vano estos años de charlas interminables, y de mas esta decir que me retire, sabiendo que la tarea estaba cumplida.
Queda esperar que, no sean sus batallas solo conmigo y que de la manera que sostuvo su postura frente a mi y defendio su punto de vista, pueda manejarse a lo largo de la vida.
Los chicos crecen, aunque aun los veamos irse caminando en pañales.

viernes, 19 de marzo de 2010

Como sobrevivir a la adolescencia de los hijos

Desde hace unos pocos años experimento la adolescencia de dos de mis cuatro hijos, creer que uno esta preparado para lo que viene es simplemente una forma de autoengaño.


Con la llegada de los niños a la pubertad y sus consecuencias, mas allá de los cambios físicos llegan los cambios emocionales que son definitivamente los mas difíciles de digerir.

No importa cuando recuerdes tu propia adolescencia ni cuanta experiencia hayas adquirido con los años, con sobrinos, con hijos de amigos que pasan por estas mismas circunstancias.

No importa cuantos libros hayas leído ni cuantas horas hayas derrochado en el diván con tu analista.

No importa cuantas veces por día invoques a tu santa madre en nombre de las actividades de tus santos hijos.

Nada de lo que te cuenten, aunque no llegues a creerlo podrá darte una idea de las cosas que vas a vivir a partir del momento que se declaren en la franca rebeldía adolescente.

Con las expectativas de madre, podrás hacer un bonito rollo y colocarlo donde te quepa, aunque no creo que quepa por mas que te esfuerces y mucho.

Después de la tercera respiración profunda, cuando hayas contados millones de veces hasta mil, mientras en tu cabeza se cruza la imagen del cachetazo merecido y no recibido, después de entablar la misma monotematica conversación por decimocuarta vez en la semana, habrás descubierto definitivamente que todos los esfuerzos de comprensión quedan abolidos antes de arrancar.

En ese momento uno se encomienda al santo de turno, se hace budista, medita, levita, cambia de habito, experimenta la filosofía zen y otras yerbas con tal de no llevar a cabo las violentas opciones que van apareciendo en la mente mientras se tiene enfrente a ese ser que hasta hace poco era un adorable, sensible y simpático niño incapaz de elevar la voz frente a los padres, desobedecer una orden o mentirte abiertamente cual especialista en la materia destratandote como si toda tu investidura de padre fuera un disfraz del día de brujas.

Uno se pone grande y rememora su propia adolescencia, recuerda las mentiras dichas, las omisiones a los padres y otras cosas que aunque no dichas por nosotros mismos, eran conocidas por nuestros padres un poco por intuición y otro por intrusión.

Entonces te das cuenta que como el celular no existía no había forma de que te controlaran, como el facebook no era una opción pensada en ese entonces no corríamos el riesgo de que nuestros padres vieran nunca una foto o un registro de lo que habíamos hecho, en el mejor de los casos si tus padres conocían a los padres de tus amigos podían llamarse por teléfono, si lo tenias, para saber como habías pasado la noche, sin adivinar que los padres de tu amigo también confiaban en que la noche la había pasado su hija en tu casa.

La tecnología nos dio la posibilidad de estar mas en contacto, de hacer que la libertad dada a los hijos pudiera ser supervisada, de ver lo que no muestran, de leer lo que no te cuentan, de espiar lo que no comparten con uno, y sobre todo nos dio la posibilidad de acceder a un mundo del que somos expulsados desde que la adolescencia se instala en nuestros hijos.

No se si es mejor el "ojos que no ven, corazón que no siente" u "ojos que no ven, facebook te lo refriega en la cara"

Nadie esta exento y creo que formare un grupo de padres amotinados contra sus tiernos hijos adolescentes.

La hija de la novia

Despues de 36 años de soledad, mi mama le abre las puertas de su corazon a un hombre maravilloso.

¿Cuanto tiempo puede una persona vivir en soledad? ¿Cuanto dura el duelo por el amor perdido o traicionado?

Despues de su separacion, fruto de la traicion mas baja que puede esperarse una mujer de quien eligio para formar su familia, anduvo sola por la vida con sus hijos a cuestas. Peleo y lucho como solo las madres saben hacerlo, para sacar asus hijos adelante, siempre sola.

El miedo de volver a formar pareja o a una nueva traicion hizo que nunca abriera su corazon al amor.

Hoy, que sus hijos tienen sus vidas armadas, y que ella quedo realmente sola, la vida le da la oportunidad de volver a empezar, de borrar un poco tantos años de soledad y salir a la vida del brazo de un compañero de ruta inigualable.

Mama, esa mujer dura, fuerte, y llena de secretos bien guardados, de noches de llanto a escondidas, llena de rencor por no haber podido nunca dejar de amar al hombre que mas la traiciono, se reencuentra hoy con su "yo mujer".
Ya dejo atras su "yo mama ante todo", su "yo hija", su yo "nunca mas un hombre en mi vida".

Despues de tanto tiempo, y sin poco esfuerzo rompe el cascaron creado para que el dolor no duela tanto y arranca de nuevo.

A mi abuela le hubiera encantado verla feliz, y a mi me encanta verla en compañia.

El duro oficio de ser mujer

Mal que nos pese, la sabia naturaleza eligio para nosotros el sexo que nos toco en suerte.
No importa cuanto nos esforzemos a lo largo del camino, nacimos mujeres y deberemos transitar el camino bajo esta cruz.
Desde niñas atravesamos complicaciones que los varones ni se imaginan, hasta entrados los años en que conviven con nosotras y los torturamos con nuestros padecimientos bajo el lema "si a mi me duele... a vos tambien"
El beneficio de hacer pipi de parado, contra un arbol, pared o cosa semejante, no nos fue otorgado, aunque lo intentamos varias veces en nuestra infancia sin gratos resultados.
Ensuciarnos siempre fue señal de dejadez, mientras que los niños sucios poseen un encanto particular del cual las madres nos enorgullecemos ampliamente.
Decir malas palabras, insultar, o levantar el tono de voz resulta poco femenino e inapropiado para el lenguaje de una niña, sin embargo forma parte del lenguaje habitual de cualquier niño que se precie de tal.
Llegada la adolescencia la cosa no mejora, si tenemos un grano es una tortura y si lo tiene un muchacho, esta creciendo.

Quien lava los platos?

Cada noche surge el mismo interrogante: ¿Quién lava los platos?
Los argumentos son dignos de un libro, compilados podriamos hacer un bonito best seller.
Cuando uno cria una gran familia, como la mia, supone que llegado un momento de la vida las tareas comenzaran a ser repartidas entre los hjos crecidos y uno podra disfrutar de algunos momentos de ocio