Si hay una frase que me caracteriza, entre muchos latiguillos cotidianos, es sin duda "La genética no perdona"
Bajo los influjos de esta frase en particular, podemos justificar muchas actitudes y también muchos comportamientos elegidos al azar.
Como dice mi presentación soy víctima de una familia disfuncional, padres divorciados, hermanos separados por decisión de los padres divorciados, un padre homosexual y una madre policía, un coctail difícil de resumir.
Durante muchos años sentí que no encajaba en la familia que me había tocado en suerte. Madre trabajadora a full, incansable y luchadora, Abuelos maravillosamente casados durante 60 años, sin conflictos a la vista, padre ausente con o sin aviso, absolutamente abandonico y sin resentimientos por ello. Una hermana mayor, de la que he hablado en otro momento, a la que no veía por decisión de mis padres que al separarse, destruyeron también los lazos que nos unían.
Un hermano menor sin ambiciones y sin preocupaciones de ninguna índole, que para bien o para mal, vivía en su propio mundo.
Sendos hermanos rubios, delgados cual espigas, y muy parecidos físicamente entre si. Yo, en cambio, castaña y enorme para mi edad en todas las edades. metro ochenta y pico a los 13 años con unos 110 kg de peso como para que tengan una idea.
Por sobre todas las cosas diferente al resto de mi familia absolutamente en todo, lo cual me hizo preguntarme una y mil veces si no era adoptada o si por algún motivo me habían dejado en la cuna equivocada dentro de la nursery.
No había puntos en común con los pensamientos, creencias y actitudes con el resto de los miembros de mi familia lo cual acrecentó mis dudas mucho mas. Sobrevivi a mi incertidumbre durante años, importándome poco el resto en todo sentido y defendiendo por sobre todas las cosas mis principios y mis convicciones.
Después de reencontrarme con la familia que perdí de pequeña a causa del divorcio, descubrí definitivamente que todas mis dudas eran infundadas y que mi genética tenia por pares a estos desconocidos que portaban el mismo apellido que yo.
Feliz de no ser diferente de ellos en miles de aspectos, puedo decir plenamente que ni el tiempo, ni la distancia, ni siquiera el medio ambiente puede cambiar lo que llevamos dentro. El código genético es mas que el responsable de la fisonomía o los rasgos físicos, conlleva además todo aquello que hace al carácter y a la forma de ser... La genética no perdona y mal que les pese a muchos soy absolutamente Tomassoni.
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