martes, 30 de marzo de 2010

La defensa inapelable

Cuando nuestros hijos defienden su punto de vista desde un lugar adulto y cargado de argumentos irrefutables, nos damos cuenta que hemos hecho un gran trabajo. Mal que nos pese.
Mi hija mayor, de la que ya hablamos en incontables ocasiones, toma decisiones de adulto aunque cueste creer que hasta hace poco era una tierna criaturita.
No solo toma decisiones, sino que las sostiene y las defiende tal como el Dr. Burlando a la  "Dra. Rimolo"
Durisima su postura, frente a una madre aun mas dura que la hija. Choque de planetas, choque de egos.
Ambas leoninas, ambas negociadoras de las mas acerrimas, ambas mujeres... en definitiva una lucha que podria durar años si una de las dos no se retira cediendo el triunfo a la otra.
Y gano la nena.
Tengo que reconocer que me pone orgullosa ver que no fueron en vano estos años de charlas interminables, y de mas esta decir que me retire, sabiendo que la tarea estaba cumplida.
Queda esperar que, no sean sus batallas solo conmigo y que de la manera que sostuvo su postura frente a mi y defendio su punto de vista, pueda manejarse a lo largo de la vida.
Los chicos crecen, aunque aun los veamos irse caminando en pañales.

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