viernes, 19 de marzo de 2010

El duro oficio de ser mujer

Mal que nos pese, la sabia naturaleza eligio para nosotros el sexo que nos toco en suerte.
No importa cuanto nos esforzemos a lo largo del camino, nacimos mujeres y deberemos transitar el camino bajo esta cruz.
Desde niñas atravesamos complicaciones que los varones ni se imaginan, hasta entrados los años en que conviven con nosotras y los torturamos con nuestros padecimientos bajo el lema "si a mi me duele... a vos tambien"
El beneficio de hacer pipi de parado, contra un arbol, pared o cosa semejante, no nos fue otorgado, aunque lo intentamos varias veces en nuestra infancia sin gratos resultados.
Ensuciarnos siempre fue señal de dejadez, mientras que los niños sucios poseen un encanto particular del cual las madres nos enorgullecemos ampliamente.
Decir malas palabras, insultar, o levantar el tono de voz resulta poco femenino e inapropiado para el lenguaje de una niña, sin embargo forma parte del lenguaje habitual de cualquier niño que se precie de tal.
Llegada la adolescencia la cosa no mejora, si tenemos un grano es una tortura y si lo tiene un muchacho, esta creciendo.

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